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"El R. P. Jesús Aníbal Pérez Sánchez, en una empresa paciente y altruista, se dedicó, hace algunos años, a la dispendiosa labor de grabar las voces de ancianos y personajes, portadores de la tradición oral relacionada con nuestra evolución histórica". "El joven sacerdote sacó un extracto de aquel trabajo, conservando el lenguaje de los entrevistados. Es un verdadero aporte al archivo regional, si así puede decirse, dados los múltiples datos sobre las costumbres y el proceso de desarrollo del municipio, en lo político, lo religioso y lo social". (Del libro La Playa de Belén, página 42, publicado en diciembre de 1993)". Después de haber tropezado con aquel valioso documento, en nuestros archivos personales, hemos creído conveniente ponerlo a disposición de los visitantes de www.laplayadebelen.com/ Guido Pérez Arévalo |
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Ver,
del mismo autor:
"Todos
somos familia" -
"Los Sánchez de la Mota"
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SOBRE
LA FUNDACIÓN DEL PUEBLO... Cuenta don Nicolás Vega: "El
puesto pal pueblo lo regaló el agüelo de nojotros, Juan
Esteban Vega; también regaló don Juan Claro y doña
María Claro Sanguino, que tenían la primera casa del pueblo,
la que nojotros después llamábamos la casa de Miña
y que ahora la cambiaron. SOBRE
LA HISTORIA, LOS ABUELOS RECUERDAN... "Usté
compraba un rial de pan y le llenaban un saco; un huevo valía
un centavo; una botella de leche, dos centavos. Cuandueso estaba con
nojotros el Padre Guillermo Gerardino, que tuvo aquí más
de dieciocho años. Y la misa... eso no se sabía, todo
era en latín". Cuenta Gervacio Sánchez: "Eso quedó en puras torres... eso se ha conocío toda la vida. Don Juan Claro los llamó Estoraques por los güecos esos... puras peñas, puros guüecos. Eso tenía caña cuando la guerra... había caña por todo eso, por ahí donde está la imagen de la Virgen, y unos yucales por tueso. Allá trabajaban Antonio Velásquez, Cristo Manzano y tuesas gentes viejas. Papá tenía mulas y cuando la guerra, él había comprao un orillo de caña pa picales; pero cuandueso no se escuchaba que fuera bonito". DE
1905 a 1910 HUBO DOS ESCUELAS... Cuenta don Nicolás Vega: "Había
dos escuelas: el maestro de los varones era don Luis Angarita y el de
las niñas era Dolores Granados; en después sacaron a don
Luis y vino don Pedro y era muy bravisísimo". Cuenta,
mi tío Gervacio Sánchez: "La
dijunta Micaela, maestra de primera, tenía un libro que llamaba
"Familia regulada"; ese también lo tenía papá.
La pasta era de badana, y eso que no sabía leer. No leía
ahí porque no sabía como se principaba; tenía una
letra grande por toas partes y había que principiar por esa letra
grande que tenía. "Yo
tuve en la escuela antes de la guerra. La profesora era Pachita Rodríguez;
pero cuandueso lo castigaban a uno una cosa bestial y yo era muy malo,
porque yo de tuitico era a burlame, y eso no lo soltaban a uno. El que
no salía con la clase, allá quedaba hincao; lo hincaban
en un poco de arena y hasta le ponían una piedra en ca... mano.
Uno iba y eso no lo largaban a uno a almorzar. Yo le decía a
papá: "Yo no güelvo allá", y él
se ponía y me rezaba y váyase otra güelta. Me rezaba
padrenuestros y tuesa vaina, paque fuera y don Rafael Lobo estaba enjermo
y él me dicía la lección y a yo me parecía
que era burlándose de yo". Cuenta, la señora Ana Élcida Sánchez: "La
escuela era muy estricta... muchísimo orden. Las costuras...
cada una tenía que exponer sus costuras y además, en la
hora de costura se rezaba el rosario; todo era al pie de letra. Y todos
los meses las autoridades del pueblo, el principal era el sacerdote,
presenciaban, como calificadores, los exámenes; pero las maestras
eran las que preguntaban. Teníamos uniforme para ir a la Santa
Misa y era blanco con una gorra muy bonita". LA
PLAYA DE BELÉN ERA MUY COMERCIAL: Cuenta la señora Ana Élcida Sánchez: "En tiempos de antes la vida en La Playa era muy trajinada, llegaba muchísima gente. Había que atenderlos, guardarles la plata; si traían las cargas, pagar los fletes, esperar que ellos fueran a Ocaña a vender sus artículos. Luego regresaban a La Playa y hacían sus compras. "Habían
grandes negocios y muy buenos, como el de los papás de Nelson
Pacheco, el de mi esposo Hemel Pérez, el de don Roberto Luna,
Juan Guillermo Claro... "Se vendía sal, alambre de púas, al por mayor; había agencia de cerveza Águila y Bavaria. En esos tiempos, como no había carreteras, ni para El Cincho, ni para Hacarí, ni para Aspasica, ni para Ocaña, todo eran caminos de herradura. Se salía por Las Liscas, de modo y manera que la gente que venía de Aspasica, Hacarí, Locutama y demás fracciones, tenían por allá sus tiendas y entonces venían a llevar el surtido de los negocios que teníamos en el pueblo. Cuenta Gervacio Sánchez: "Aquí
había pocas mulas, yo arriaba pal puerto de Gamarra y pa' Ocaña,
pa' Gamarra, me echaba ocho días. Llevábamos cebolla y
café y traíamos pescao y las mulas andaban sin herraduras.
Cuando llegaron las primeras mulas con herraduras, nojotros eso era
atifar los botines de las mulas. La calle que tiene ese nombre de "Calle de Belén de Jesús" y que dice que fue fundada en mil ochocientos sesenta y dos, esa calle era toda empedraíta, era la principal y se llenaba de mulas. Nosotros la llamábamos la "Calle del Comercio". SE TRABAJABA MUCHO... Cuenta
Socorro de Bayona: EN LO REFERENTE AL NOVIAZGO, TODO ERA MUY ESTRICTO... Cuenta
Socorro de Bayona: "Yo
de joven era muy buena moza, muy bonita y no era bruta. Y a uno lo enamoraban
y antonces pedían la entrada a las mamás; pero uno no
se casaba con el que le gustara a uno sino con el que le gustara a los
papás... Los novios los atendían eran las mamás. "Podía
entrar usté a una casa y enamorar una muchacha o le gustara,
supongamos, así le mandaban una carta a uno; entonces se la pasaba
uno a la mamá y si a la mamá le parecía bien, porque
la mamá era la que atendía a los hombres, y ya en después
lo llamaban a uno pa'que saliera a atender al novio. Las cartas eran
muy decentes: "respetada señorita, me atiende..." y
le ponían tuesas cositas así a uno, pero muy decentes.
No había, como ahora, tueso de salir puay de abrazo parriba y
pabajo, de paseo, cuandueso no. Cuando el papá decía:
"éste no me conviene", antonces no lo dejaban salir
a uno; eso era un asunto muy delicao". Cuenta Don Nicolás Vega: "El
carro era como un tigre pa'uno... Lo vía subir por este playón,
que sumbiaba... era de lejos que lo dejaban ir a atifar a uno... "Y
el miedo desa noche que subió la primera vez, ¡huy que
espanto... virgen pura! To' la gente estaba aulagaa. Idea se tenía
que lo iban a subir esa noche y subió como a las once de la noche.
Ese carro era más material que los que trabajan ahora... era
como cuestión de un Jeep. Ve allá... allá lo subieron.
Ya llegó al pueblo, ya lo bajaron hasta puayá a La División;
an después lo golvieron a subir a La Playa. Al bastante tiempo
ya tenía trájico bastante. "La
montá en el carro era gratis. Don Francisco Arévalo era
uno de los que le hacia juerza; pero el carro era del Corregimiento". EL
PADRE CORTÉS ERA MUY ENFERMO... Cuenta don Nicolás Vega: "Eso...
era muy enjermo; pero él iba a El Cincho y golvía. Se
estaba hasta quince días y más, pero no le gustaba mucho
dir allá a El Cincho. Él sufría más bien
como asma. En El Cincho estaba cuando se puso grave, grave, grave...
Entonces, quisieron que fuera gente, to' el que quisiera ir a barrotialo
de allá pa'ca. Y ya siguió malo, aunque golvió
y se mejoró y ya no pudo golver a El Cincho. Aunque él
salía y celebraba la Santa Misa como podía, porque sufría
de diarrea, celegraba dijerito. Siguió malo y malo jué,
que como a los cuatro días, ya como a las tres de la tarde, se
propagó que ya había muerto. Ya como a las cuatro lo taban
velando en el templo y así fue to' la noche". DON PACHO PÉREZ... Cuenta Don Nicolás Vega: "Tenía
muchos cuentos. Tenía pesa. Yo cargué mucha carne dionde
él, pila... Trabajaba onde construyeron la Alcaldía (la
primera que construyeron); traía el ganao, arriao desde Mosquito,
doce reses y se llenaba la calle. Ahí onde está la Alcaldía
hoy, y diay los sacaba y los encerraba al otro lao del playón. "Él
era muy interesao en las cosas de la Iglesia. Y en las procesiones decía:
"Las mujeres, paren, los hombres, sigan". Y por eso le ponían
parodia, porque decía "las mujeres paren..."; y otra
cosa fué, que cuando al Padre le dio como una seca en la ingle,
él fué y le dijo que orinara y se bañara con los
miaos. Él era así, como muy material pa' hablar". Los juegos de los niños eran subir y bajar filos... Dice Viviana Quintero: "Nojotros
casi no jugábamos. Por ahí cuando no estaba papá,
jugábamos a subinos y bajanos de los filos. Papá era muy
fregao; cuando él tabay no jugábamos". LOS
PLAYEROS VIAJABAN POCO... LAS NOTICIAS
SE DIFUNDÍAN DE BOCA EN BOCA... "Eso,
poco salía la gente; cuando más los papás y los
arrieros. No salía uno casi ni pal pueblo; cuando más
pa' la misa. Uno sabía que el camino era por el Alto de Las Liscas,
a salir a La Piñuela, en Ocaña". Mi tío Gervacio dice: "Todo
era dia caballo: pa' Bogotá, pa' Cucuta. Las bestias, ya de las
cuatro de la tarde, había que dejalas de trabajar, porque entonces
no aguantaban. De aquí a Ocaña iba uno en el día
y golvía". "Los
que venían contaban. No es como hoy, que se sabe de tuel mundo.
Cuandueso era con un boletín; eso lo leían. Pero eso era
gente de mucho sentío y se traía un boletín y gente
que no sabía ni la "o" iban y lo contaban en la otra
casa, todo conforme se había leío". Dice mi tío Gervacio Sánchez: "Pues casi todos fueron a peliar a Palonegro. Cuanduesa pelea no se veía niún hombre puaquí". CUANDO
MANDÓ OLAYA HERRERA... Dice mi tía Ana Élcida Sánchez: "Fue
cuando hubo más muertos; eso era pavoroso. Yo recuerdo que en
una ocasión vi llegar a Carlos Daniel Luna y a José Antonio
Claro, a esconderse por allá. Siendo conservadores, no podían
aparecer por ahí. Yo creo que esa gente (los liberales ) dormían
de día, y de noche se traían de La Labranza toda esa gente
campesina. Vestían camisa amarilla, un sombrero así, con
ala achatada y de medio lado. Y uno, pues, temblando en la casa. Y haga
disparos en el pueblo... "En
ese tiempo vivía don Gilberto Sanguino, por cierto, casado con
la hermana del Padre Fernando Sarmiento. Y ese don Gilberto era el asentista;
allá hubo mucho muerto, mataron muchos conservadores". Dice mi tío Gervacio Sánchez: "Nojotros
aguantamos hambre bastante; porque cuando la guerra se acabo todo: la
sal, eso no había por ningunita parte. Duró tres años
la guerra. Cuandueso no mandaba el partido conservador. Y el que diera
una viva en la plaza, era la pena de muerte; y mi abuelo Claudio Sánchez
iba por apuesta que él iba y daba tres vivas en la plaza. Y a
un caballo negro, le hizo un vestío blanco; ensillaba el caballo
blanco, hasta la cola blanca. Y él iba por apuesta que daba tres
vivas al partido conservador. Y él llegaba y le quitaba el ajuar
y se acostaba a dormir. Y venían, porque sabían que él
era muy picaro, venían a ver, y él estaba durmiendo y
un caballo negro, allá comiendo en la pesebrera. "Cuando
la guerra, se murió la mayor parte de gente. Cocinaban los frisóles
con caldo de caña y todo así, con dulce; la gente se murió,
la mayor parte de gente se murió... "Todo
fue que se desafió Uribe Uribe, liberal radical, con Pinzón,
conservador. Entonces, se desafiaron, pero tenían harta plata
pa' los armamentos. To' el que cogían por delante, lo estripaban
a arma blanca, a machete. "Aquí,
a La Playa, entraban batallones, hasta de diez mil hombres. ¡Tremendo...!
Eso, abajo del playón, allá principiaban porque el coronel
tenía que ir a la cabeza de la fila con su espada. "Jesús
Betancour, un antioqueño que venía en la tropa, tenía
una espada que pesaba seis libras. Y se formaban allá y salían
aquí. Cuandueso eran un par de casas aquí. Midio, todos
los muchachos, teníamos escopetas de palo, abierto el palo así,
con una... y se le metía un palito que estaba abierto pa´hacer
el tiro. Nos íbamos pallá, pero era paque nos dieran unas
yucas. Nos íbamos, Midio y todos esos muchachos que habían
aquí, en esa época, y nos ponían una yuca en el
hombro. La Labranza era una hacienda de caña y ellos entraban
y recogian yucas, cargaban las bestias con yucas y llegaban aquí
y mataban una res. Eso, paraíta namás, le zampaban una
hoja, una espada desas... Se mecía la res así... y ¡pum...!
al suelo. Y a componela... y a todos los ponían en fila. Iban
cortando y dándole a cada uno el pedazo e carne pa'que lo asara. "A
nojotros, los muchachos, nos ponían aparte, en fila, paque saliéramos
con ellos; pero no nos llevaban... no ve que no podía uno con
el rifle, pesaba dieciocho libras la canana y lo menos media arroba
de petrecho. Una canana, asi de grande, llenita de pura cáusula;
los centurones esos eran así... llenitos. Por ahí como
de veinte años lo llevaban a uno; pero eso no recogian gente,
diario, no. Aquí, cuando entraba don Jerónimo Bayona con
esos ejércitos, que eso se llenaba to' esto, le traían
las vacas y se venían a rogale que les dejara las vacas y no
los cogieran. Les dejaba las vacas, que se las llevaran, y los mandaba
que se fueran. "Cuandueso
el castigo era por arrobas de palo. Cada garrotazo quera puay una libra.
O le zampaban dos arrobas, eran cincuenta leñazos y pa' curalo
después desa garrotera lo cortaban y lo bañaban con aguasal.
Eso quesquera pa' los que se volaban de las filas, los que echaban patrás.
Ya pa' los últimos días les tocaba cumese, me jor dicho,
puay de lo que agarraban. Esos cueros de ganao ya usaos, les tocaba
asalos y echalos a la barriga". EN
PLENA NAVIDAD, HUBO UN INTENTO DE TOMA DEL PUEBLO... Cuenta Gervacio Sánchez: "Aquí peliaron... y aquí no había munición ninguna. Obregón, que eso era general, o sería eso, allá en la casa onde vive ahora Aliro Claro. Debajo de la cama se metió Luis José Luna y este Antonio Luna... Tos esos eran capitanes, tos esos, quien sabe onde tarían, y dio la casualidá que salió Felipe Vega hizo el primer tiro, allá ponde queda hoy la casa de Ana, la viuda, (Ana viuda de Luna) quera un rastrojo y con la bala le dio en la frente al general Rico. No dentraron, de allá se devolvieron. ¡Ah! y había una poca de pólvora, que iba a ser la fiesta del Niño (Navidad) y esa pólvora estaba ahí y esos cuetones de arranque. Esos los quemaban de modo a que no levantaran. Y dicen que al general Rico, los que lo trajeron, le decían que eran unas tres casitas blancas. Después el general Rico, al ver el templo de lejos, decía: El frontis muestra que es un gran pueblo, y entonces le repetían que no, que eran unas cuatro casitas, que podían dentrar y era que al general Rico le avisaba la muerte".
LA CAÍDA DE URIBE URIBE... (1914) Cuenta Gervacio Sánchez: "Había
una viejita reinosa, de por allá del reino (Boyacá), cocinera
del Padre Gerardino; yo estaba, medianón, tenía once años
y llegó la abuela y le dijo a papá, que estaba parao ahí
en la esquina: Don Jesús María, me levanté de mañanita
y había un pajarito que decía (cantadito): Se jodió
Uribe, se jodió Uribe. Y le salió el cuento a la vieja. LOS
NIÑOS DE LA PLAYA DE BELÉN, JUGARON A LA GUERRA... Cuenta Gervacio Sánchez: "Nojotros hicimos escopetas de palo; abríamos un palo así y le poníamos un triz, así... y nos juntábamos los muchachos más volantones a esperar cuando venían los ejércitos; pero era paque nos dieran una yucas. Nos íbamos allá al playón y nos formaban y nos iban poniendo una yuca en el hombro, pilas de yucas traían de La Labranza, y eran como diez mil hombres. Nojotros jugábamos a la guerra y cogíamos los muchachos y en una casa que estaba en puras paredes y los metíamos allí y poníamos centinelas que iban de aquí pallá y diallá pacá y esos muchachos, que mandaban a traer agua, los reclutabamos y hasta que no llegaba Eduviges Cañizares, un viejo muy bravísimo, garraspiando, entonces sí, dejábamos libres a esos muchachos y corra, sabe..." Las
gentes volvieron al trabajo y había mucho que comer... Dice VIVIA, como cariñosamente le llamamos los playeros: "Después que ya la guerra pasó, todos volvieron a trabajar con tranquilidad y abundaba que comer; había yuca, había batata, ahuyamas, mazorca, bollos... Hambre no aguantábamos, nojotros en el campo pal desayuno era cocíos de batata o yuca y a veces arepa".
Cuenta don Nicolás Vega: "Vendimos
cargas de yuca pa' lo del municipio... Nojotros sembrábamos plátano,
yuca, maíz, o frisol, aquí en El Tunal. Y eso, tocaba
trabajar muchisísimo con el gobierno. Unos daban buenas alegrías,
otros, malas y los de Aspasica que eran los del municipio estaban muy
bravísimos y varias veces vinieron a peliar. Se daban puay unos
cachasos, y al fin, cuando llegó la orden que ya el municipio
pa' La Playa, aquí hubo mucha fiesta y allá mucho dolor.
Estaba el Padre Cortés y él trabajó mucho". LAS
FIESTAS DE ANTES... LA BANDA "LA GUALICERA"... Cuenta Martha Vega: "En
las fiestas de antes se gozaba... se bailaba danza, pasillo, valse,
música de cuerda... Aquí abajo había una banda:
eran los Álvarez. Aquí en Montecitos, la dirigían
Trino Durán y Francisco Álvarez; pero eso siacabó.
Esa banda era de aquí, desta vereda. Los Álvarez eran...
lo que fue Emiliano, Avelino, Francisco, Encarnación, Luciano...
esos de una sola casa y después eran Basilio Ascanio, Trino Durán,
quera hasta el pistonero, clarinete y Enginio era el contrabajo. La
banda la ensayaron aquí abajo en la casa que era de Agapita Bayona
y Juancito Álvarez, y ensayaron muchisísimo. El maestro
que tuvieron fue Nemesio Pino que venía de Ocaña. "La
primera vez que salió eso jué muy bonito, porque si que
habían ensayao la llegada del señor Obispo García
Benítez y ya se dieron a conocer y le pusieron el nombre dela
GUALICERA, toos eran negros, y trabajaban en las misas del Niño". Cuenta don Severiano Álvarez: "El
profesor, el que mandaba la banda GUALICERA, era Francisco Álvarez;
ese tocaba la cornetica, padrino Luciano tocaba el flautín. Yo
le voy a mentar toos los de la banda y sabe que toos eran hermanos.
El que no era hermano yo le digo: tenemos, mi tío Francisco,
que era el que mandaba, padrino Luciano; mi tío Emiliano, que
también tocaba otro pistón, mi tío Rito, tocaba
un bajo; mi tío Encarnación, otro bajo segundo, el papá
mío tocaba el contrabajo, ese grande. Güeno, esos son los
hermanos. Entonces, ahora el negro Víctor Álvarez, es
Álvarez, también tocaba otro pistón, Adriano Álvarez,
tocaba los platillos, Enrique Álvarez, ese no es hermano, pero
es Alvarez, tocaba la caja, Víctor Álvarez tocaba el flautincito,
la flautica. Él también es Álvarez, pero no de
los hermanos. Son familia por lo Álvarez. "La
banda le pusieron el nombre de GUALICERA poque los tíos míos,
el papá mío y el agüelo, eran negros. Esa banda la
organizó el maestro Pino de Ocaña. Les gustaba mucho la
música. Iban a El Cincho a tocar y los pedían a Convención,
los pedían aquí a Pueblo Nuevo y por todueso. Pero en
después se fue acabando, porque ya se discordiaron, por política.
¡Vaaah! Unos eran liberales y otros conser vaores y ya, por eso
se discordiaron. Ellos ensayaban en la casita que quedaba al bordo del
playóncito el bajío ése, por onde se va onde don
Efraín Pérez. Ellos vendieron los instrumentos a una banda
que s e iba a formar en el pueblo". Cuenta Gervacio Sánchez: "Eso
fue Erasmo, era el que mandaba en Cúcuta, en el cincuenta y tres.
Vino a dirigir la obra un tal Luis Guerrero... y la rompía desas
rocas, que cosa tan medroza, pura piedra. Cuánto gastaron hay,
cuánto tiempo rompiendo eso... Yo recuerdo, en ese puente demoraron
tantisísimo... Eso, hicieron una cosa así, como un armaje
de una casa y ahí encima pusieron el puente. En después
que ya estuvo seco, ya quitaron toda esa madera y métale pólvora". LA
CONSTRUCCIÓN DEL PARQUE... Cuenta Gervacio Sánchez: "Nojotros
explanamos tuitico eso, pa' componer la plaza; eso era un piedregal,
eso era piedrones así, frente a la Iglesia. Eso le echaban dia
dos días a uno pa' venir a explanar". EL
RELOJ DE LA TORRE LO COMPRÓ EL PADRE ANTONIO SANTIAGO... Cuenta Gervacio Sánchez: "El
reloj de la torre lo compró el padre Santiago, cada uno le dio
de a $100 que cuandueso era plata y ese reloj costó más
de cien mil pesos. Paná, porque eso quedó perdío,
porque sonaban eran con las campanas y decían los Sánchez
de allá de Piritama: "perdimos la platica, no se sabe si
será pamisa o paqué será que están dando
la horas". Ese si que es pesao, eso, como entre venticinco hombres
y no podíamos sacalo de entre el carro. Ese lo trajo Hemel Pérez
entre el bus y eso el Padre Santiago de lo más caliente porque
no cabía; es que ese Padre era muy bravisísimo, de lo
más de abrigao, por que no caían ligero a sacar el reloj". EL
MONOCULTIVO ES UN MAL NUEVO... Cuenta Gervacio Sánchez: "Eso
de sembrar pura cebolla es diahora y ahora hasta tres cosechas; antes
era una sola cosecha lo quisi hacía; una sola cosecha al año.
Antes se sembraba maíz, papa y frisoles; de manera que había
pal consumo de la casa. Y ahora arrancan la cosechita y otra güelta
a clavar y por eso es que no da y por esa vaina de los venenos; antes
no había plaga, cuando más sortijos y ahora con la migaja
de plata de la cebolla hay que comprar hasta el agua". LA
GENTE PLAYERA ERA MUY RELIGIOSA... Cuenta Ana Élcida Sánchez: "La
gente de antes aquí en La Playa era muy piadosa. Ante todo, eso
sí, la misa. Lo mismo que como en ese tiempo se usaba de que
uno estuviera completamente en ayunas, pues de modo y manera que nadie
buscaba su desayuno antes de la misa. Todo mundo se iba a la misa". Cuenta Gervacio Sánchez: "Todo
ha cambiao, porque diantes eran unos ayunos y aquello era una cosa muy
estricta, pa' comulgar no se podía pasar ni agua; había
más ceremonias, más respeto por todo. Aqui en La Playa
habían familias muy caridosas. En la Semana Santa ayunaban desde
el miércoles hasta el Viernes Santo. El desayuno era una onza
y una gótica de café y hasta el almuerzo no había
logro de pasar na. La limosna de la misa era de cinco centavos, diez
centavos; cuando más, don Pacho Pérez, quera muy generoso.
Cuando el oro, sacaba tres fichas de a diez y atifaba a tuitico el mundo
paque vieran que echaba tres fichas de oro. Era el que más echaba,
era que tenía bástante oro". ESPÍRITU
RELIGIOSO DE HACE 50 AÑOS... Dice Socorro de Bayona: "Yo,
cuando me crié, la gente era muy devota, había adoración
perpetua. Yo fui Hija de María, fuí adoradora consagrá
y el padre puso un fichero con celadora; y esas adoradoras, adoraban
desde las seis de la mañana. Se sentía la hora, el tilín
de la campana. To' el día el movimiento de señoras, señoritas
y viejas y to' el mundo, iba y venía to' el día; había
que sacar ese fichero con el nombre, y las adoradoras mandábanos
hacer una misa cantá los primeros jueves del mes. Y había
Hora Santa, pagá de las adoradoras y amanecía el Señor
puesto; la Santa Hostia puesta toda la noche y adoraba to' la gente.
El padre hablaba muy bonito, y to' la congregación era de una
cinta roja con la medalla del Santísimo Sacramento y puel medio
una cinta blanca, y era un pabellón con un cordón blanco
muy lindo y pabellón blanco y pabellón rojo pa' las adoradoras. "La
congregación de las Hijas de María era una cosa muy grande,
eran las señoritas. Íbamos a la procesión con una
medalla y una cinta azul; yo tengo la medalla. La consagración...
eso fue con el misal abierto. El Padre nos hizo dir de vestíos
negros y pusimos las manos toas: viejas, solteras, señoras y
señoritas y toos a jurar ante el Santísimo no dejarlo
un momento durante el día. Fue un juramento prestao ante el Señor
puesto y arrodillás. "Y
yo después de casá onde quiera que el marío me
novió, yo siempre iba a visitar al Santísimo, porque tengo
esa consagración. "Cuando
completábamos la media hora, no nos alevantábamos hasta
que no llegara la compañera, a lo que se daba el golpe, llegaban
las otras dos y tomaban la banca, y antonces sacaba uno el fichero;
por la tarde iba la celadora y las que no iban pues antonces el padre
las publicaba en el púlpito y la pena que se pasaba... Cuando
era por enfermedad o por mucha obligación, antonces había
que mandar remplazo; pero era una cosa linda, to' el pueblo adoraba
al Santísimo. No
es como ahora, que las señoritas no entran a misa, ni comulgan;
cuandueso era una congregación de veinte y treinta señoritas
de comunión diaria y los niños eran los "Luises de
Gonaga", la cosa más linda! Tan lindos toos los niños,
vestíos de blanco y con una cinta verde, con su corbata. Había
consejo, había presidente, secretario, había tesorero
y había reuniones con el Padre. Los
hombres eran una congregación fija del Santísimo Sacramento,
hermanos; y tenían que pagar el mes, dir con medalla al pecho
y confesase, comulgar toos; y también habían los hermanos
del Sagrado Corazón. Cuandueso era mucha religión: las
señoritas eran de mangas aquí (Hasta las muñecas)
y cuello aquí (altísimo) y cabellera aquí (cintura).
Ninguna señorita se podía arrimar al comulgatorio mientras
no vistiera así y el vestío caío a mitá
de pierna. La que fuera descubierta no le daban comunión. La
misa entre semana era llenecita, era mucho movimiento. |
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