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El ex viceministro de Educación José Luis Acero Jordán y ahora el Defensor del Pueblo, Vólmar Pérez Ortiz, son los únicos en ostentar el título Honoris Causa de la Universidad Francisco de Paula Santander. Ayer, en un solemne acto académico, el Consejo Superior y el rector de la Universidad Francisco de Paula Santander, Héctor Miguel Parra López, le otorgaron el título a Vólmar Pérez Ortiz. La investidura fue otorgada como un justo reconocimiento que se les hace sólo a personajes distinguidos de la región con el propósito de exaltar sus calidades. Vólmar Pérez se merece el reconocimiento como hijo del departamento y por el apoyo que le ha dado a la universidad, apuntó Parra López. Al señalar las calidades del homenajeado, el rector señaló que no sólo se ha distinguido en el ámbito regional, sino que ha adoptado posiciones serias destacándose con su servicio al Estado colombiano. Describió al Defensor del Pueblo como un gran conciliador, lo que le ha permitido alcanzar logros en sus aspectos humanísticos y en la diversidad de problemas que golpean al país. Durante el presente siglo no se había otorgado el título Honoris Causa en Humanidades a ningún personaje. El de Pérez Ortiz es el primero y en mucho tiempo sólo ha ostentado esa dignidad José Luis Acero Jordán. Para Vólmar Pérez el derecho internacional humanitario y la justicia social han sido los temas privilegiados en las intervenciones públicas y artículos publicados en diferentes medios de comunicación, al igual que no ha sido ajeno a temas coyunturales como la deserción escolar y el acceso a la educación superior. A Pérez Ortiz le deben Norte de Santan-der y Colombia, la publicación de La estampa de un clásico colombiano, que recogió las obras selectas de Lucio Pabón Núñez. En opinión de Parra López, el Defensor ha empezado a recorrer los mismos caminos de ilustres personajes del departamento, pero ha puesto además en sus horizontes el propósito de la paz y se apresta a consolidar su gestión en una de las posiciones de mayor responsabilidad en la función pública. En su condición de Defensor del Pueblo, lo hemos visto recorrer todos los rincones de la Patria como conciliador, como vocero de quienes sufren el flagelo de la violencia o como adalid de nuestro Estado Social de Derecho, precisó Parra. Agradecimiento: El Defensor del Pueblo, conmovido y abrumado por la trascedencia de la solemnidad de la ceremonia, le dijo al auditorio que recibía el título como el más grande honor que le ha deparado la vida. Vólmar Pérez se declaró defensor de los derechos humanos entendidos como la máxima expresión de la civilización occidental y de la democracia para garantizar la convivencia pacífica y justa entre los colombianos. Se equivocan rotundamente quienes atropellan los más sagrados derechos del ser humano como la vida, la libertad, la propiedad, en aras de construir una sociedad más justa porque no existe principio moral ni ético que permita buscar la justicia a través de las más aberrantes injusticias, subrayó. Desde la óptica de Pérez, se equivocan rotundamente quienes desde la otra orilla cometen atrocidades en nombre de la democracia y de la libertad. Se equivocan quienes pretenden defender el Estado de Derecho violando los derechos fundamentales reconocidos. No existe, no puede existir jamás en ninguna sociedad democrática y civilizada, un principio ético o moral o ideológico o político que permita el desconocimiento de los derechos humanos. Sin ellos la paz es imposible, puntualizó. | ||
PALABRAS
DEL DOCTOR HÉCTOR PARRA LÓPEZ, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD FRANCISCO
DE PAULA SANTANDER | ||
El
Consejo Superior y la Rectoría de la Universidad Francisco de Paula Santander,
han convocado a distinguidas personalidades de la región, con el propósito
de exaltar las disciplinas intelectuales, reconocer la infatigable vocación
de servicio a la sociedad y destacar la trayectoria en la función pública
de uno de los más preclaros hijos del Norte de Santander. Me refiero al doctor Volmar Pérez Ortiz, a quien se otorga en este solemne acto académico el título de "Doctor Honoris Causa en Humanidades". Hace parte, el Doctor Pérez Ortiz, de una apreciada familia de la provincia de Ocaña, integrada por dirigentes de la política y la administración pública. Muy joven salió de su tierra natal en busca de nuevos horizontes. La Universidad Javeriana de Bogotá le otorgó el título de abogado y, más tarde, acreditados centros de educación superior, de Colombia, Italia y México, le permitieron enriquecer los conocimientos que lo han llevado a destacadas posiciones del Estado. Ha sido conferencista sobre diversos temas en diversos escenarios; ha participado en congresos y seminarios especializados, en varios países del continente americano; y, sobre todo, ha sido un constructor de la paz. El derecho internacional humanitario y la justicia social, han sido los temas privilegiados en sus intervenciones públicas y en documentados artículos, publicados en diferentes medios de comunicación; no ha sido ajeno a temas coyunturales, como la deserción escolar y el acceso a la educación superior. Al doctor Pérez Ortiz le deben, el Norte de Santander y Colombia, la publicación de "La estampa de un clásico colombiano", que recogió las obras selectas del Doctor Lucio Pabón Núñez, de quien muchos conocían sus banderas partidistas, pero desconocían al prolífico escritor, al humanista vinculado a las más altas instituciones de la cultura hispánica. La Biblioteca de Autores Ocañeros nos ha permitido conocer la riqueza cultural de aquella tierra bucólica y nos ha mostrado a claros exponentes de historia, la poesía y la prosa. José Eusebio Caro, Justiniano Páez, Luis Eduardo Páez Courvel, Luis Tablanca, Adolfo Milanés, Ciro Lobo Serna, Ciro A. Osorio, entre muchos otros, brillan con luz propia en la literatura nacional. Algunos han trascendido las fronteras patrias con las crónicas de su paisaje verde y de sus cielos azules y con la alegría que les depara su identidad cultural. Desde la capital del Departamento los miramos con respeto y admiramos su talante. El Doctor Volmar Pérez Ortiz ha empezado a recorrer los mismos caminos de aquellos ilustres personajes del Norte de Santander; pero ha puesto, además, en sus horizontes el propósito de la paz y se apresta a consolidar su gestión, en una de las posiciones de mayor responsabilidad en la función pública. Su contribución permanente al cultivo de las letras y sus aficiones por la historia, le han reservado un puesto de honor en nobles instituciones, consagradas a enaltecer la condición humana. Hemos celebrado su ingreso a la Academia de Historia de Norte de Santander y registramos complacidos la invitación a otras academias, que encuentran valiosos aportes para las memorias regionales en sus documentados escritos. En su condición de Defensor del Pueblo, lo hemos visto recorrer todos los rincones de la patria, como conciliador, como vocero de quienes sufren el flagelo de la violencia o como adalid de nuestro Estado Social de Derecho. Los
derechos humanos son su herramienta, su credo, su bandera. Ha recorrido los caminos
tortuosos de los desplazados; ha señalado las desventuras de la población
civil, metida en la causa de la guerra sin su consentimiento; ha clamado por quienes
soportan la tortura del secuestro y ha extendido, con los instrumentos que le
ofrecen la Constitución y la ley, un puente para allanar los caminos de
la paz. Los colombianos, que vivimos entre la realidad y el sueño, estamos sometidos a las actitudes delirantes de los enemigos de la convivencia pacífica, pero no hemos perdido el derecho a soñar con un futuro diferente para nuestros hijos. Soñemos, entonces, con una gestión que nos conduzca por un camino con menos espinas. Nosotros creemos en la sentencia del Libertador: "La gloria está en ser grande y en ser útil". La grandeza se enmarca en la excelencia moral; ser útil es una manera de elevar el espíritu. Muchas gracias. | ||