IVÁN VILA CASADO
Presidente de la Academia de Historia de Norte de Santander (2015)

Pregrado/Universitario Universidad Libre de Colombia. Derecho, Cúcuta. Maestría en Derecho Constitucional, Universidad Autónoma de México. Especialización en Derecho Comercial y Tributario, Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario (Col.). Especializacion en Derecho Constitucional y Administrativo, Universidad Autónoma de México. Especialización en Derecho Constitucional Comparado, Universidad Externado de Colombia.

Obras publicadas: "EL NUEVO DERECHO CONSTITUCIONAL", 2002; "REFLEXIONES CONSTITUCIONALES", 2011; "LOS LÍMITES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL", 2005; "FUNDAMENTOS DEL DERECHO CONSTITUCIONAL CONTEMPORÁNEO", 2007.




 

ANIVERSARIO 282 DE LA CIUDAD DE CÚCUTA

Nos reunimos esta tarde en sesión solemne para conmemorar los 282 años de la fundación de la población inicialmente llamada San José de Guasimal, hoy San José de Cúcuta o simplemente Cúcuta y rendir homenaje a la fundadora doña Juana Rangel de Cuellar.

El orador de orden es el doctor Mario Villamizar Suárez quien se referirá a la trascendencia de ese acontecimiento. Con su licencia quiero hacer algunas acotaciones. Comenzaré por señalar que nuestra ciudad capital nació de una manera muy diferente a la de otras grandes urbes del país como Bogotá, Cali, Popayán, Santa Marta o Cartagena, las que fueron obra de conquistadores que cumplieron para ello con el ritual previsto en las ordenanzas de la época que incluían requisitos previos como la autorización especial del fundador, un número determinado de vecinos, un trazado de la población en forma de cuadrícula, llamada en damero, con manzanas muy bien definidas, ceremonia de fundación que incluía misa solemne y redacción de un acta formal en la que se incluían los datos referentes a la fundación y los nombres de los vecinos fundadores, acta que era firmada por el capitán fundador, el sacerdote que oficiaba la misa y los testigos.

En nuestra región la ciudad más importante nacida conforme a esas reglas fue Pamplona de Indias, fundada el 1° de noviembre de 1549 por los conquistadores Pedro de Ursúa y Ortún Velasco. Pamplona es conocida como la ciudad fundadora de ciudades porque desde allí salieron las expediciones que fundaron San Cristóbal y Mérida en Venezuela, lo mismo que Salazar de las Palmas y Ocaña. Bajo la jurisdicción de Pamplona fueron fundadas Chinácota y Bucaramanga al igual que Cúcuta.

La fundación de Cúcuta tiene algunos antecedentes que debemos tener en cuenta. En la margen derecha del río Pamplonita existía desde 1650 el llamado pueblos de indios de Cúcuta, hoy barrio San Luis, conformado por indios motilones que habían sido sometidos por los españoles y se hallaban organizados alrededor de una capilla y de un cura encargado del adoctrinamiento religioso.

En la margen izquierda del río se habían levantado haciendas en las tierras inicialmente adjudicadas al conquistador Alonso Esteban Rangel, fundador de Salazar de las Palmas y bisabuelo de de doña Juana Rangel de Cuéllar. Esta dama era soltera y se había desplazado de Pamplona a su hacienda Tonchalá a la edad de 23 años, cuando murió su padre. Los vecinos blancos del valle de Cúcuta, ante el desarrollo económico que habían logrado, estaban interesados en fundar un pueblo que les sirviera de frontera ante los indios motilones y, además, para no seguir dependiendo de la iglesia del pueblo de indios de la margen derecha del río, lo que dificultaba el cumplimiento de sus obligaciones religiosas ya que en ocasiones las crecidas del río Pamplonita les impedía el paso.

Doña Juana Rangel de Cuéllar, quien a la sazón contaba con 84 años de edad y no tenía descendencia, acogió la inquietud de los vecinos y decidió donar media estancia de ganado mayor para que en esas tierras se construyera una población con su respectiva parroquia. El 17 de junio de 1733 se firmó la escritura de donación ante el alcalde ordinario de Pamplona don José Antonio Villamizar y Pinedo, quien se desplazó a la hacienda Tonchalá, y ante varios testigos. El nombre que se adoptó fue el de San José de Guasimal; posteriormente pasó a llamarse San José de Cúcuta, tomándose el del antiguo pueblo de indios que con el tiempo se convirtió en el hoy barrio San Luis. Los indios simplemente desaparecieron y de ellos no quedaron rastros.

 

Surge aquí una inquietud: A cuánto equivale hoy en día la media estancia de ganado mayor que donó doña Juana Rangel de Cuéllar ya que no hay acuerdo entre los historiadores sobre la real extensión de esa media estancia. El doctor Jaime Buenahora Febres Cordero plantea ese tema en un enjundioso artículo que aparecerá publicado en los próximos días en la Gaceta Histórica, órgano de la Academia de Historia de Norte de Santander. Allí afirma que el problema se origina en el hecho de que la cabida de una estancia variaba en las diferentes regiones en la era colonial. El autor sostiene que en esa época en Pamplona una estancia de ganado mayor equivalía a 317 hectáreas con 5.200 m2, por lo que la tierra donada por la fundadora equivale a 158 hectáreas con 7.600 m2. Lo anterior significa que San José de Guasimal nació con una extensión en la que cabían más de 150 manzanas de las que manejamos en la zona antigua de Cúcuta, de 100 por cien metros. Se trató, pues, de una donación bastante generosa que le permitió a la nueva población crecer de manera sostenida e ininterrumpida.

La muy favorable situación geográfica hizo posible que la nueva población lograra muy rápidamente un importante desarrollo económico, hasta el punto de que antes de seis décadas, el 18 de mayo de 1792, la Regencia española a nombre del rey Carlos IV le concedió mediante cédula real el título de "Muy noble, valerosa y leal Villa de San José de Cúcuta".

Ese vigoroso crecimiento de la ciudad fue interrumpido por el terrible terremoto del 18 de mayo de 1875 en el que fallecieron centenares de personas y la mayor parte de la ciudad quedó en ruinas. Vino luego la reconstrucción en el mismo sitio y el resurgimiento vigoroso de Cúcuta que volvió a ser afectada en el año 1900 en la llamada Guerra de los Mil días.

La ciudad estaba controlada por las fuerzas liberales que se habían levantado en armas contra el gobierno conservador. Las tropas gubernamentales, después del triunfo obtenido en la batalla de Palonegro, decidieron dirigirse contra Cúcuta y tomarse la ciudad que era un fortín revolucionario. Para tal efecto la sitiaron y atacaron con fiereza entre el 12 de junio y el 15 de julio de 1900. El centro de la ciudad, que había sido defendido por barricadas, fue objeto de destrucción por los tiroteos y los incendios. Ante la imposibilidad de seguir resistiendo las fuerzas liberales abandonaron la ciudad el día 16 rumbo a La Garita sufriendo en la huida numerosas bajas.

Hoy, la ciudad fundada gracias a la donación de doña Juana Rangel de Cuéllar se acerca al millón de habitantes y se esfuerza por seguir progresando en medio de numerosas dificultades agravadas en los últimos tiempos por la lamentable situación económica que vive el vecino país venezolano, con la mirada puesta en el futuro y la confianza depositada en la pujanza de sus gentes.