EL ESTORAQUE O LIQUIDÁMBAR STYRACIFLUA
Fotografías: Álvaro Claro Caro. Textos: Guido Pérez Arévalo
 

 

Finalmente, hemos conocido el Estoraque, originario de Norteamérica, de hojas con cinco puntas que, con el paso del tiempo, adquieren los colores amarillo, rojo y morado. El árbol puede alcanzar una altura hasta de 50 metros. Se cultiva en Europa, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Australia y en América del Sur. Crece en planos y montañas, desde 1800 hasta 2800 metros. De su tronco se extrae una resina con propiedades medicinales, que se emplea, también, para la elaboración de perfumes. Sus semillas son apetecidas por ardillas, pavos silvestres y perdices.

Familia: Hammamelidaceae, que significa ámbar líquido.
Nombre científico: Liquidámbar Styraciflua, rico en sustancias gomosas.
Nombre común: Estoraque.
Usos: Entre otros, es apropiado para arborización urbana, por los colores de sus hojas y apriencia ornamental; bonsai, industria de madera y extracción de resina.

Los playeros teníamos algunas referencias, pero solo hasta ahora sabemos de su existencia en Colombia. La noticia es del profesor Luis Javier Claro Peñaranda, quien tuvo su primer encuentro con un ejemplar en el parque Simón Bolívar, el pasado 3 de abril de 2013. Nos hemos entusiasmado con el hallazgo porque, aparentemente, el nombre del lugar conocido como Los Estoraques, en La Playa de Belén, declarado Área Natural Única, tiene su origen en la presencia pretérita del Liquidámbar Styraciflua.

Nuestro compañero de actividades, Álvaro Claro Claro, viajó a Bogotá el pasado 27 de abril y de allá nos trajo unas excelentes fotografías, como todas las suyas, que nos muestran la tendencia del Distrito Capital en materia de arborización decorativa. En parques y avenidas, el estoraque es un importante protagonista de la ornamentación y el medio ambiente.

Álvaro empezó su trabajo desde las monumentales instalaciones de la Biblioteca Virgilio Barco, que llevan el sello del reconocido arquitecto Rogelio Salmona. "Cruzábamos la autopista -dice Álvaro- a metros de la biblioteca, cuando oigo el grito de mi hermana Luz Marina: ¡Ve toche! aquí hay un estoraque! Como un niño con juguete nuevo, vio a LuzMa, al pie de la planta que buscaban. "El primero que veo en mi vida", dice Álvaro. Alistó su cámara para la primera foto cuando oyó otro grito de LuzMa y otro y otro... y finalmente otro que se perdía en el pequeño bosque que rodea la biblioteca.










La noche de aquel sábado, 27 de abril, mis hijas, Silvia Fernanda y Nathalia Catalina, se metieron en nuestra habitación con el propósito de que viéramos "La extraña vida de Timothy Green, una preciosa película que narra la vida de un niño que nace en un jardín, con hojas en las piernas. Este pasaje familiar no tendría importancia si no fuera por los bosques de estoraques que se observan en el pequeño pueblo de Stanleyville. Circunstacia que habría pasado desapercibida para nosotros si el entusiasmo por el hallazgo de un estoraque en Bogotá no nos hubiera llevado a repasar todo lo que se ha investigado sobre las hojas, el tallo y las propiedades del árbol tantas veces mencionado.

Seguramente, en algunas veredas de La Playa de Belén, nuestros paisanos encontrarán, de ahora en adelante, otros estoraques, identificados por los campesinos con nombres diferentes. En todo caso, estamos viviendo un momento histórico.






 

Por su condición de presidente del Centro de Historia de La Playa de Belén, no debe sorprender que la actividad culrural de Álvaro en Bogotá hubiera empezado en la Biblioteca Virgilio Barco y terminado en la Feria Internacional del Libro.

Visitó, hasta donde le alcanzó el tiempo, las exposiciones más importantes y tuvo la oportunidad de oír conferencias y departir con personajes de las letras nacionales.

También fue al Museo Nacional, a ver la muestra de "LEO MATIZ, mirando al infinito". Un magnífico escenario con imágenes inéditas del famoso fotógrafo, que revelan los primeros pasos en la trayectoria artística de Fernando Botero durante sus dos primeras exposiciones en la galería de arte Leo Matiz (1951 y 1952).

"La muestra se compone de 128 imágenes que revelan la estética humanista y de vanguardia del reportero gráfico nacido en Aracataca (Magdalena), considerado uno de los fotógrafos más versátiles y singulares de la reconocida generación de fotorreporteros que renovaron la escena del arte fotográfico durante las primeras seis décadas del siglo pasado en Colombia, América Latina, Estados Unidos y Europa".

No obstante su advertencia de que algunas fotografías tienen carácter personal, publicamos su encuentro en la Feria del Libro con Germán Castro Caicedo, periodista, investigador y escritor, con reconocimiento internacional por sus valiosas obras sobre la realidad colombiana, y con los miembros del cartel de la exposición: Leo Matiz, Fernando Botero y el pintor de Alicante, Vicente Pastor Calpena.






Los expertos en bonsai, dicen en sus páginas web que el estoraque es una especie apropiada para su especialidad. Tomamos de Internet algunas muestras. Guido Pérez Arévalo. Cúcuta, 30 de abril de 2013.