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Clarita de la Rosa fue una mujer hermosa y sencilla. En nuestros encuentros en el Club Ocaña, donde todas las noches y con la complicidad de los boleros interpretados por Los Panchos, Lucho Gatica y otros ídolos, se fue acrecentando una pasión y un amor que debió recurrir a todas las artimañas para no manifestarlo, pues a ella la consideraban intocable; y yo era sino el peor, el menos recomendable para novio de una niña de la "alta" sociedad. Fuera de lo anterior, la extrema vigilancia de su madre limitaba nuestros encuentros. La señora Lucila un día nos pilló en nuestros arrebatos de amores de juventud; y desde ese instante, se desató una guerra a muerte contra el "PIÑUELERO", "CAMPERO" y "MUGROSO" que tuvo el atrevimiento de poner sus ojos en quien ella consideraba un tesoro intocable El remoquete de MUGROSO se regó por todas partes y debí tomarlo jocosamente para restarle la ofensa que implicaba. Descubierto el romance a Clarita la sometieron a una vigilancia extrema. No obstante, la complicidad de unas pocas amigas me permitía el contacto; y tal vez esas limitaciones acrecentaron mi enamoramiento. Las serenatas eran el escape de la "traga" y el barrio San Agustín debió aguantarse mis permanentes escándalos. |
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Fundamentado en el término fui creando la canción que con el tiempo y gracias a su estructura universal se sale del marco de lo singular. "LA MUGRE" si bien se hizo específicamente para CLARA DE LA ROSA, con solo usar otro nombre es un canto a la mujer. "LA MUGRE" tal como está registrada, debió recorrer un largo camino para que músicos como Oriol Rangel y Manuel J. Bernal; y otros dedicados a la música colombiana la aceptaran. La razón estaba en el título. Para ellos el término nada tenía de romántico y se prestaba a malas interpretaciones. Aceptaban interpretarla siempre y cuando lo cambiara. Me sugirieron: "LA CARIÑOSA", "LA INOLVIDABLE". Yo rechacé hasta el más mínimo arreglo y preferí guardar la canción por unos años más. En 1975 logré que el Maestro Francisco "Pacho" Zapata escuchara "LA MUGRE" que otros maestros habían rechazado. Me felicitó por lo original del título y por la construcción tanto literaria como musical del bambuco fiestero. Prometió hablar con unos intérpretes especiales y me auguró el mejor de los éxitos. |
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(1) Alfonso Carrascal Claro, a quien visité personalmente en Ocaña, al preguntarle; entre otros temas generales, por Clarita de la Rosa, en su estrategia de comunicación escrita, me comentó que ella había fallecido hacía tres años. Le insistí en que escribiera la Historia del bambuco fiestero "LA MUGRE" que la hermosa dama le inspiró; y no obstante la gentileza que caracterizan a este artista nuestro para complacer a sus amigos, observé que esta añoranza para su espíritu le es sagrada y su intención es guardarla en lo más recóndito de el umbral del silencio de su vida actual; pero, finalmente, en actitud que valoro en su verdadera dimensión, me entregó escrito a máquina el documento solicitado: La historia del bambuco "La Mugre", el que en la fecha trascribo para las personas que visitan esta página Web. Para
despedirme del notable amigo escribí un soneto que le entregué
personalmente, y en donde traduzco mi homenaje póstumo por Clara
de la Rosa; en especial por él: uno de los artistas más
representativos de la ocañeridad culta de todos los tiempos.
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IN
MEMORIAM, PARA UNA REINA
Por Gabriel Angel Páez En
homenaje póstumo para Clarita de la Rosa Rizo, Su
impronta y su belleza ya no están
Su estampa señorial e inspiradora
Como la luna tuvo su lucero
Gabriel Angel Páez Téllez |
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