LA VIRGEN DE TORCOROMA EN EL CORAZÓN
DE LOS OCAÑEROS

Por ANA ISABEL CARRASQUILLA CLARO
Estudiante de Comunicación Social
Universidad de Antioquia

Al norte de Colombia; aproximadamente a 410 kilómetros de Medellín, muy cerca al sur del Cesar y al sur de Bolívar se encuentra la ciudad de Ocaña.

Ocaña es un lugar pleno de historia, habitado por gente cálida, cordial, amable, hospitalaria y tradicionalista, donde la religiosidad no pasa desapercibida. Un pueblo de costumbres coloniales conservadas a través de los años; y que además, presenta apartes importantes de la historia nacional, tradición que es prenda de orgullo de los hijos de Ocaña y su provincia, Ciudad de los Caro y cuna civilista de Colombia; tierra privilegiada por Dios, ya que en este sector de la geografía patria quiso el Señor enviar sus dones, regalándonos ese tesoro bendito de la Virgen de Torcoroma, aparecida en Ocaña en el año 1711.


En el siglo XVIII; es decir, en plena época de la Colonia, la historia nos habla de una aparición deslumbrante de la Virgen María a dos jóvenes: José y Felipe Melo, campesinos humildes y creyentes de su religión cristiana y católica.

Fue en una mañana del 15 de agosto del año 1711, cuando Felipe y José Melo se dirigieron al bosque cerca de la cúspide de la montaña Torcoroma a talar un árbol, que días antes habían derribado, con el que pretendían hacer una canoa para su trapiche de caña. Localizado el árbol procedieron a cortarlo por partes; y cuando hubo llegado el corte a la mitad, en uno de los astillones se descubrió una imagen a modo de la Concepción de la Virgen María. Así la presenciaron por primera vez estos jóvenes humildes en una de los montes cercanos a la ciudad de Ocaña.

La fecha de este hecho histórico es el 15 de agosto, pero su fiesta se celebra el 16 de este mismo mes (Véase Novena en honor de Nuestra Señora de Torcoroma).

La Virgen se presenta en forma de Concepción: las manos juntas en trance de ruego y los ojos fijos en lo alto. Un nudo de la propia astilla del corazón del árbol le hace la rodilla, formando el pliegue de la vestidura.

La imagen de Torcoroma, como lo afirman los declarantes y pudo comprobarlo la Sagrada Congregación de ritos de la Santa Madre Iglesia: no ha sido compuesta ni pulida por mano humana.

Cuenta la historia que los campesinos al observar con asombro la imagen de la Virgen quedaron admirados; y en su sencillez y ternura rezaron en la espesura del monte sagrado el santo rosario y las letanías ante la presencia milagrosa de la Madre de Dios.

Posteriormente, con júbilo especial, llevaron a su humilde vivienda la parte del tronco en donde aparece esculpida la Virgen María en su advocación de Torcoroma; nombre venerado, que desde ese lejano año de su parición, se constituye en el tesoro más preciado de la historia de Ocaña.

Los padres de estos jóvenes campesinos: Cristóbal y Pascuala recibieron con amor ese precioso legado del cielo que sus hijos les llevaron en esa mañana e hicieron de su humilde vivienda una improvisada capilla para la reina de los ángeles.

El rumor de la aparición se esparció por los alrededores; así que los vecinos comenzaron a visitar la sencilla casa de los Melo, situada en medio de la montaña, para presentarle sus súplicas de intersección a Dios por medio de la Virgen; que en el ropaje de la noble fibra vegetal hace su aparición, en la región andina cercana a la ciudad de Ocaña.

Los campesinos que bajaban del Monte de Torcoroma a vender los productos de la montaña comentaban de la parición de la Virgen María; y muchas personas comenzaron a visitarla por la época en que la imagen en su tronco bendito estuvo expuesto a la veneración de los fieles en la casa de la familia Melo.

Los favores de la celestial Señora se multiplicaron; y la voz se expandió por Ocaña y regiones circunvecinas; hasta que llego a oídos del sacerdote Diego Gabino Quintero, el cual se encargó de ir al monte de Torcoroma a comprobar tal hecho; posteriormente lo hizo el señor Obispo que en gran procesión con los hijos de Ocaña trasladaron a la imagen de la Virgen impresa en la parte del tronco original de su aparición, para exponerla a la veneración de los fieles en el altar mayor de la Catedral de Santa Ana, en el Parque principal de la ciudad de Ocaña.

Desde esa lejana época a principios del siglo XVIII se celebraron misas y se realizaron procesiones en honor a la Virgen de la Torcoroma, llamada de esta forma por el lugar donde la reina del cielo hizo su milagrosa aparición: La montaña de Torcoroma.

Trascurridos 164 años, en 1875, se construyó en la montaña de Torcoroma una capilla por disposición del señor obispo de Santa Marta José Romero bautizada como Santuario a la Virgen de Torcoroma a donde actualmente se venera la cubierta o astilla que cubrió la imagen; y en donde la Virgen se observa en bajo relieve. En esta astilla que se desprendió del árbol, estuvo por muchos años en la custodia amorosa de los habitantes del pueblo católico de Simití (Departamento de Bolívar). Posteriormente a solicitud de los hijos de Ocaña, este bajo relieve se expone en el Santuario de la Virgen de Torcoroma en la montaña sagrada conocido como " El Agua de la Virgen" ; Santuario que por Ley del Congreso de la República de Colombia, fue declarado monumento Nacional; y por la Iglesia Santuario mariano al norte de Colombia.

Ocaña perteneció por muchos años a la Diócesis de Santa Marta y fue el Obispo Rafael Celedón, poeta y castizo escritor quien le escribió los hermosos versos que se repiten amorosamente en la novena en homenaje a la Virgen de Torcoroma.

La Virgen María en su sagrada advocación de Torcoroma es visitada frecuentemente, por los hijos de Ocaña . A su santuario en "El Agua de la Virgen", como se conoce el sitio de su aparición; y en su capilla respectiva en la ciudad de Ocaña acuden además, peregrinos católicos de diferentes regiones del país y de los países vecinos.

Los sábados, principalmente los primeros de cada mes, se celebran dos o tres eucaristías; y un menor grupo de visitantes lo hacen los demás días de la semana, aunque no se haga misa.

La Virgen María en su condición de medianera de todas las gracias, alcanza de la bondad infinita de Dios incontables milagros; y es por esto que los fervorosos creyentes subimos al monte o a su capilla en la ciudad de Ocaña; a cumplirle sus promesas, en símbolo de amor y gratitud.

En la montaña de su gloriosa aparición hay una gruta en donde los peregrinos se bañan o beben el agua bendita con la esperanza de hallar remedios para el cuerpo y para el alma.

Como ya es sabido; la Virgen de Torcoroma tiene dos fiestas especiales: el 16 de agosto y el 15 de diciembre, respectivamente. Lo anterior, porque así lo quiso la ciudadanía ocañera en amor a la "Virgen Morena", como También se le conoce entre nosotros.

El nombre completo de esta advocación de la Virgen María es NUESTRA SEÑORA DE LAS GRACIAS DE TORCOROMA como la llamó el Santo Padre Pío X. que al aprobar el culto torcoromano le confirió misa propia.


Desde su aparición en la montaña de Torcoroma, La Virgen congrega a todos los católicos de la región; en especial a los ocañeros que le tributan su ardiente amor y recogimiento.

En las procesiones se le brinda tributo de veneración en una réplica del árbol bendito, adornado con las más bellas flores. La imagen aparece enmarcada en un óvalo de oro y piedras preciosas con una luna a sus pies. Estos presentes le fueron agregados por la contribución piadosa de honra y veneración por parte de los hijos de Ocaña.

El 18 de noviembre de 1963 por breve pontificio del Papa PauloVI: La Virgen de Torcoroma fue declarada principal y celestial Patrona de la Diócesis de Ocaña.

La Torcoroma es homenajeada por los artistas ocañeros a través de los tiempos. Compositores, poetas, músicos, pintores, entre otros artistas, han exaltado las grandezas de la Virgen María. Su nombre de TORCOROMA es inspiración por la hermosura celestial de la sagrada imagen que es nuestro símbolo heráldico más representativo.

La palabra Torcoroma es símbolo de unidad de los ocañeros e hijos de la provincia de Ocaña dispersos en la amplia geografía patria. En las ciudades de Bogota, Bucaramanga, Barranquilla, Barrancabermeja, Cúcuta, Cartagena, Medellín… los paisanos e hijos de la tierra ocañera se congregan en las llamadas Colonia para celebrar a la Santa Patrona en su fecha clásica: el 16 de agosto. En algunas de estas ciudades se han levantado templos y capillas en homenaje de amor filial a Nuestra Señora de las Gracias de Torcoroma. ( En el año 2011 se cumplirán trescientos años de su gloriosa aparición)

Con reconocida aprobación canónica de la Virgen María en Colombia hay tres santuarios marianos que cubren a nuestro país con su manto maternal: En el sur, en el Departamento de Nariño: la Virgen de las lajas; en el centro, en Boyacá: La Virgen de Chiquinquirá; y en el Norte de Santander: La Virgen de Torcoroma.

La santísima Virgen, en cualquiera de sus advocaciones es: La llena de gracia; la Madre del Señor y madre nuestra, consuelo perenne de las grandezas del amor de Dios.

FUROCAÑA ES OCAÑA EN EL CORAZÓN DE ANTIOQUIA
Medellín, Calle 16 Nº 54-16, Teléfono: 235 65 51; E-mail: gabrielangel@geonet.com
C
arrera 51 Nº 51-17 Of. 207, Teléfono: 5120428; E-mail: astridclaro@yahoo.com