www.elcasteallano.org|07|02|2014

EL VOSEO ARGENTINO

Vicente Battista. Télam

A mediados de los años 40 los alumnos de nuestras escuelas primarias vivían un conflicto diario: maestros y maestras insistían en que en lengua castellana (aún no se utilizaba “lengua española”) se tuteaba de “tú”, por lo que ese “vos” con los que ellos se comunicaban al finalizar la hora de clase era una manera incorrecta, deformada del idioma.

El conflicto trascendía el espacio de los colegios primarios: con idéntico desconcierto lo sufría el resto de los porteños, sin limitación de sexo o edad. En aquellos tiempos los personajes de las radionovelas y de las películas argentinas no hablaban como se hablaba en la calle, había un claro divorcio entre realidad y ficción. Entre 1957 y 1959 apareció “El Eternauta”, considerado con justicia un clásico contemporáneo. La historieta es colosal, un solo detalle la desmerece: sus personajes hablan de tu. Resulta incómodo sorprender a Favalli, a Juan, a Lucas Herbert y a Polsky en medio de una partida de Truco y oír de qué modo Favalli se dirige a su compañero de mesa: “Al cuerno con la radio, a ti te toca dar, Juan”. Esta discordancia de lenguaje nos mortificó hasta mediados del pasado siglo.

El voseo, natural en el Río de la Plata y en otros rincones de América latina, nunca tuvo buena prensa. El colombiano Rufino José Cuervo, autor del Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana (1886), lo consideraba de una "inaguantable vulgaridad". Un poco más cercano en el tiempo, nuestro Arturo Capdevila, obviaba las sutilezas y lo calificaba como "la viruela del idioma", "negra cosa", "verdadera mancha del lenguaje argentino" e "ignominiosa fealdad". Ambos se nutrían de lo postulado por Andrés Bello: “Es un anacronismo de la pluralidad imaginaria de segunda persona, que fue desconocida en la Antigüedad” —sostenía el erudito venezolano—,si personajes de nuestros días y de países en que la lengua nativa es la castellana, lo propio en el diálogo familiar sería usted ó tú”. Poco le importaba el lenguaje popular: “En las lenguas, como en la política no sería menos ridículo confiar al pueblo la decisión de sus leyes que autorizarlo en la formación del idioma", una concepción que se llevaba a los golpes con lo propuesto por Domingo Faustino Sarmiento.

A comienzos de 1842, en las páginas de El Mercurio de Santiago de Chile, ambos sostuvieron una enriquecedora polémica. En su particular estilo de escritura, Sarmiento señaló: "Si hai un cuerpo político que haga las leyes, no es porque sea ridículo confiar al pueblo la decisión de las leyes, como lo practicaban las ciudades antiguas, sino porque representando al pueblo i salido de su seno, se entiende que espresa su voluntad i su querer en las leyes que promulga. Decimos lo mismo con respecto a la lengua: si hai en España una academia que reúna en un diccionario las palabras que el uso jeneral del pueblo ya tiene sancionadas, no es porque ella autorice su uso, ni forme el lenguaje con sus decisiones, sino porque recoje como en un armario las palabras cuyo uso está autorizado unánimemente por el pueblo mismo i por los poetas".

 

No obstante la buena voluntad de Sarmiento, el divorcio persistía: el pueblo mismo continuaban utilizando el vos, mientras que los poetas insistían con el tu. Se hablaba de lengua popular y de lengua culta, los escritores que aspiraban a la Academia debían elegir la culta. Aunque no todo era desaliento, en 1928 Roberto Arlt publicó El juguete rabioso: fue un goce descubrir de qué modo se expresaban Silvio Astier, el Rengo, Hipólito, Enrique y el resto de los personajes, leerlo era escucharlos, oír nuestro acento.

Sin embargo, el conflicto continuaba vigente. En abril de 1964, Ernesto Sábato en la revista Leoplan dio a conocer la preocupación de una maestra de Ciudadela porque la Academia Argentina de Letras exigía prohibir el uso del voseo en todas las escuelas del país: "Soy lectora de buena literatura argentina, y verifico que en los diálogos de Lynch, de Güiraldes, de Arlt, de Marechal, de Cortázar y de usted mismo se emplea sistemáticamente igual modalidad (…). ¿Qué debo hacer? ¿Violar mis convicciones profundas, mentir y hacer mentir a mis alumnos, para cumplir con nuestra más alta autoridad lingüística? ¿O proceder de acuerdo con nuestra auténtica modalidad idiomática?". La respuesta de Sábato fue contundente: “le puedo decir que toda la lingüística moderna, tanto la estructuralista de Saussure como la espiritualista de Vossier, quitan toda autoridad a los famosos cánones cristalizados en las gramáticas (…) Mientras tanto, señora, quédese tranquila en su voseo, y entre la verdad idiomática y la mistificación no dude un solo instante: tal como lo hacen los buenos escritores (que son los que, en definitiva, constituyen el modelo de la lengua en cada nación), elija la verdad.”

Hoy sería considerado una rara avis aquel escritor argentino que para narrar una historia que suceda ahora y aquí canjeara el voseo por el tuteo. Sin embargo, he notado que algunos compatriotas a la hora de hablarles o de escribirles a colegas españoles prescinden del voseo y recurren a un tuteo que fatalmente suena forzado. Las veces que pregunté por la razón de esa autocensura, argumentaron que lo hacían por respeto a la lengua del otro, una cortesía que, entre otras cosas, hace quedar como irrespetuosos a los colegas españoles: ellos para comunicarse con el resto de los hispano parlantes jamás prescinden de su modo de expresarse, están orgullosos de ésa, su manera. Para nuestros compatriotas respetuosos, acaso valga la pena recordar otra definitiva conclusión de Sábato: “El único idioma general y universal es el de las matemáticas, porque se refiere a entes lógicos y helados, no a seres humanos calientes y contradictorios. Así como bien afirma Rosenblat, hay un castellano de Madrid otro de Bogotá y otro de Buenos Aires, y todos igualmente lícitos”.

 



El voseo en el español de la Argentina. Descripción del fenómeno y propuesta metodológica para la clase de ELE  Miranda, Lidia Raquel
Suárez Cepeda, Sonia Griselda
Nieto González, Analía Edith
Rodríguez Chaves, David María
Facultad de Ciencias Humanas
Universidad Nacional de La Pampa


Los pronombres personales y las correspondientes formas verbales que mayores divergencias presentan entre el español de España y el español de América son los que implican familiarmente la segunda persona, tanto en singular como en plural.

En América la forma familiar “vosotros” y la forma verbal correspondiente a la segunda persona del plural prácticamente han sido reemplazadas en el uso por “ustedes” con la forma verbal de tercera persona del plural. También se registra el fenómeno del voseo, particularmente generalizado en el español de Argen tina, que puede definirse como el uso familiar del “vos” singular en lugar de “tú”, con formas verbales oscilantes entre la segunda persona del singular y la arcaica segunda persona del plural, junto con lospronombres “te”, “vos” (por “ti”), y los adjetivos posesivos “tu” y “tuyo”.

Los especialistas en el tema opinan que, a pesar de que el voseo es fundamentalmente un fenómeno morfosintáctico, existen variables determinantes que son de orden sociolingüístico (Rona 1967) que han obligado a realizar estudios profundos para lograr una comprensión global y a la vez pormenorizada del funcionamiento del voseo/tuteo verbal.

1. Consideraciones sobre el voseo/tuteo en el mundo hispano e hispanoamericano

El uso de las formas pronominales y verbales voseantes ha sido un tema de debate y controversias entre los estudiosos del tema, tanto en España como en América.

Hasta mediados del siglo XX, las tendencias de la crítica se limitaban en general a dos líneas fundamentales de análisis: por un lado, la que focalizaba el rastreo de la evolución del fenómeno y, por otro, la que pugnaba por su rechazo o su aceptación.

 

Este tipo de trabajos no consideraba la extensión del voseo/tuteo ni si las fuentes para su estudio eran orales o tomadas de la escritura literaria o de uso corriente. Por ello, la falta de una investigación sistemática de la variación alentó a los investigadores posteriores a estudiarla con otras herramientas a partir de la premisa de que es probablemente la manifestación lingüística que mejor diferencia el hablar de América del de España.

Según Lapesa (1970), la homomorfia de singular y plural tuvo influencia en la formación y consolidación del voseo en la América hispana. Según este autor, el fenómeno provocó la preferencia del español de la península por las formas con diptongo desinencial (por ejemplo tenéis en lugar de tenés) y motivó la permanencia de las esdrújulas (teníades), debido posiblemente a que con frecuencia el voseo hispanoamericano se ha interpretado como la confusión en el uso de las formas pronominales “tú” y “vos” y las verbales que coexistían en el español del siglo XVI como formas de tratamiento de confianza.

Tal coexistencia fue la que provocó, tanto en España como en América, interferencias y soluciones distintas.

Fontanella de Weinberg (1976), al revisar numerosos trabajos que hacen referencia a la evolución diacrónica del fenómeno, concluye que en América se puede observar una variación de los usos de segunda persona del singular informal. En su trabajo de 1979 hace hincapié en la necesidad de realizar estudios que permitan un mayor acercamiento y análisis y que sirvan de base para señalar las zonas de voseo y tuteo exclusivo y las regiones de coexistencia de ambos usos.

También señala que deben identificarse las diferentes variables extralingüísticas que inciden en cada uso. Ver más...